
Hoy he estado pensando en el criterio esencial que tenemos que tener en cuenta los periodistas a la hora de abordar la redacción de una noticia. Esto es:
No hay que incluir el grupo étnico, el color de la piel, el país de origen, la religión o la cultura si no es estrictamente necesario para la comprensión global de la noticia.
El que siga un poco este blog, sabrá lo pesada que soy al respecto. Sin embargo, y a tenor de algunas de las informaciones que me he encontrado últimamente, creo indispensable subrayar, remarcar y volver comentar esta cuestión.
Reflexionemos sobre dos noticias en las que se ha decidido incluir el grupo étnico.
Encuentran un bebé muerto en un contenedor de la basura en Granada (31/01/08). Diario ADN.El hallazgo se ha producido esta mañana cuando un basurero del municipio vaciaba el contenedor, ubicado en un barrio cuyo vecindario es mayoritariamente de etnia gitana.
Carabineros italianos arrestan a siete personas por venta de bebés (05/03/08). Diario Público.Los agentes impidieron la venta de una pequeña, que iba a llevarse a cabo cerca de un asentamiento de personas de etnia gitana en la periferia de Nápoles (oeste), a cambio de 8.000 euros, la mitad de la cifra pactada.
Ambas noticias tienen algunas notas comunes. En primer lugar, tratan
temas relacionados con actividades delictivas y marginalidad (venta y abandono de bebés). En segundo lugar,
se indica la procedencia étnica sin que esto sea informativamente relevante. Es más, ya no es que se indique la etnia de los sospechosos o de los protagonistas de las historias, ahora es que si el delito o la noticia morbosa se produce en un barrio gitano o cerca de él, los periodistas lo ponen. El colmo, vamos.
Ahora bien, bajo mi punto de vista, los periodistas reproducen en sus informaciones sus estereotipos sobre la comunidad gitana, estereotipos que a su vez están en consonancia con los que tiene la sociedad mayoritaria. Esto es así, hasta el punto de que, ante la inexistencia de datos que expliquen hechos o situaciones especialmente ignomiosas, ellos recurren a una
explicación étnica o cultural. Que esto vendría a ser algo como decir: vale, no sabemos
el por qué, pero sabemos que por allí cerca había gitanos. Y como mi estereotipo dice que en el universo gitano todo vale. Que los hay delincuentes, estafadores, ladrones y que además, están marginados, pues esto explica lo que ha pasado. Me lo explica a mí y ya de paso se lo explica a mis lectores.
Digamos que el hecho de incluir la pertenencia étnica más que complementar, explica. Además, como estamos familiarizados con el
lenguaje periodístico, tenemos interiorizada la estructura del
qué, quién, cómo, cuándo, dónde y por qué, y tratamos, aunque sea inconscientemente, de que toda la información que aparece en una noticia conteste a estas cuestiones. Según mi hipótesis, el hecho de introducir la pertenencia étnica en estas noticias respondería (extraoficialmente) al
quién y al
por qué. Datos de los que el periodista carece, en un caso, y a los que complementaría, en el otro.